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Franklin Virgüez: ¿Revolución?, no chico. ¿Cuál revolución? Hay que ir a votar (+Entrevista)

Franklin Virgüez regresa al público venezolano con la excelente interpretación de un funcionario del SEBIN en el cortometraje la Tumba. “Es muy fácil violentar la seguridad, violentar físicamente a un muchacho que está preso… sobre todo teniendo el apoyo del poder presidencial”, reflexiona el artista. 

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Foto: YouTube

“Fíjate como matan a este hombre (Luis Manuel Díaz, secretario de Acción Democrática en Altagracia Orituco) y más rápido que inmediatamente le armaron un expediente”. Asco, indignación, eso es lo que ventila el tono de voz de Franklin Virgüez, quien se encuentra al otro lado de la línea telefónica, en algún rincón de Miami.“Ya el tipo no es un político”, prosigue,“sino un ladrón, un criminal… el bueno fue el que lo mató. Yo imagino que quien lo mató debe tener patente de corso para matar a quien sea”. Toma aliento, exhala. Nada de esto es fácil de digerir, ni allá ni aquí.“Yo vi las declaraciones de su papá. Un señor, vale”.

A Franklin Virgüez jamás lo llamarán de TVES para protagonizar un dramático… y si lo llaman… mejor que no lo llamen, les adelantamos que no aceptará nada que venga de ahí o de la “revolución” o de todo aquello que el actor venezolano considera parte de la destrucción del país donde se hizo famoso, querido y respetado. Hoy no todos lo quieren. Su posición frente al gobierno chavista es dura, honesta, crítica. Y personajes como el general Carreño Arias –de la telenovela El señor de los cielos, transmitida por Telemundo- ha irritado a personeros gubernamentales al punto de caer en el añeja frase de “el que se pica es porque…”.

Desde Miami, Virgüez sigue lo que ocurre en la Venezuela de Eudomar Santos -“hoy sería otra foca aplaudiendo”, supone él- y ahora llega a las pantallas –no televisivas sino computarizadas- como parte del elenco del cortometraje La Tumba, de Maru Morón, sí, ese sitio que el Gobierno dice que no existe y que representa lo peor… lo más feo y grotesco de un país en plena descomposición.

Franklin, en esta Venezuela ya no hay televisión, los canales responden a intereses, no hay producción de dramáticos… los únicos que salen en pantalla son parte del grupete que pone rodilla en tierra…

Evidentemente Venezuela ha sufrido un retroceso en todo. Yo estuve en México, trabajando allá y por ejemplo, ese país produce todo lo que consume: agrícola, avícola, pecuario… así éramos nosotros: producíamos lo que consumíamos y exportábamos algunas cosas. Igualmente la televisión: era competitiva a nivel internacional.

RCTV era un canal que vendía sus productos dramáticos y estos competían en horario prime time con todas las cadenas y productoras del mundo. Eso, al igual que todo, ha dejado de ocurrir en Venezuela. Y los medios de comunicación impresos, radiales y televisivos que no han bajado la cerviz, sencillamente quedan anulados, los sacan del mercado. Y así es imposible producir con gran calidad… aunque ya RCTV en los últimos años, diría que en los últimos 10 años del período que llaman Cuarta República, había estado realizando productos de baja calidad que no eran competitivos en el mercado internacional: estábamos perdiendo el terreno, pero la estocada final la da el gobierno de Hugo Chávez, cuando arrincona a los medios de comunicación.

Sería imposible producir una telenovela estilo Por estas calles en la actualidad, tomando en consideración el material que este periodo de desgracias de los últimos 16 años está generando… hay muchas tramas y subtramas. Si aquella telenovela duró dos años y medio, ésta, una actual, duraría como veinte años, dado el material que se genera en campos como el narcotráfico, los derechos humanos y la violación de la Constitución que ellos mismos armaron. Y fíjate que estos “artistas” que trabajan en TVES, en VTV o en el canal de la Asamblea Nacional, se quedarán ahí… porque no podrán hacer carrera internacionalmente. Éste es un problema de inmoralidad. Mucha gente inmoral… en Venezuela todo el mundo está haciendo negocios, solo tienes que bajarte los pantalones.

Ahora estás interpretando a un SEBIN en el cortometraje La Tumba, pero venías de darle una dura estocada a los principales personeros del Gobierno con otro personaje tuyo, incluso Diosdado Cabello denunció públicamente que Telemundo tenía una campaña en su contra… todo porque interpretaste a ya súper famoso general Carreño Arias en El señor de los cielos…

Yo conozco, conocí a Diosdado Cabello. Cuando era gobernador del estado Miranda, me invitó a uno de sus actos. Antes de eso, el maestro Abreu –soy muy buen amigo suyo y trabajé con él en el programa Clásicos Dominicales de RCTV- ofreció un concierto con la orquesta de miranda, eso fue en Los Teques y yo asistí. Diosdado, en esa oportunidad, le estaba entregando un donativo al Sistema de Orquestas de Miranda. Y yo incluso le planteé la necesidad de hacer un festival de teatro infantil en el estado Miranda. Gracias a Dios esa vaina nunca se cristalizó.

Fueron los días del cierre de RCTV. Incluso yo conocí a José David Cabello, su hermano, que era ministro de Infraestructura en ese momento. Ese tipo se lo presenté a Mimí Lazo y, a petición mía, fue a ver al hermano de Mimí en una clínica, que había perdido un brazo en un accidente. Y cuando vino lo de RCTV yo ya vivía aquí en Miami pero trabajaba en una telenovela muy exitosa de Venevisión que se llamaba Voltea pa’ que te enamores y, sin embargo, me presenté en RCTV y luego fui a Globovisión, suplicándole al presidente Chávez que retornara la señal a RCTV y lloré en nombre del pueblo, y toda esa paja que hice ahí… que causó un gran malestar a chavistas y no chavistas. Eso determinó que yo quedara relegado –y le agrego “gracias a Dios”- de la familia Cabello.

Nunca más me llamaron y nunca más los llamé. Chávez terminó odiándome… y cuando eso ocurrió, todas sus focas y jala mecates hicieron lo mismo, incluyendo a mi amigo o examigo y profesor de la universidad, Earle Herrera… todavía yo no me explico qué carajo hace Earle Herrera ahí. Yo no considero a Earle ladrón ni narcotraficante, pero entonces,¿qué hace ahí? No es un tipo bruto… incluso es un tipo que superó hace muchos sus problemas con el alcohol… ¿qué coño hace Earle Herrera ahí? Y otro que fue amigo mío, Eleazar Díaz Rangel, ¿sigue apoyando esa vaina? Hay gente, como ésa, que me confunde, ¿qué hacen ahí Roberto Malaver y Roberto Hernández Montoya?, burlándose del dolor de la gente… yo le escribí a Roberto Malaver en privado y él me respondió: “Es que el pueblo recibe lo que antes no recibía.” ¡Qué coño recibe!, ¡el pueblo no recibe nada! Le dije: tienes que retirarte, esconderte o morirte, porque no creo que sean tan sinvergüenzas para que por una prebenda, por un quince y último estén ahí.

O sea que has perdido amigos por todas partes desde que arranco todo esto…

Ya perdí esas amistades. Earle ha hecho comentarios sobre mi persona bien triste, bien lamentables. Él me conoce y sabe que no me merezco esos comentarios. No soy de los que se vende. Ni me dejé comprar por nadie. La posición que asumí cuando fui a Globovisión fue por una empresa, RCTV, en la que trabajé 27 años y que sentí que no había apoyado lo suficiente… yo no estaba viviendo en Venezuela, pero creo que no apoyé lo suficiente a RCTV, creo que estuve al margen durante mucho tiempo… fui tarde y eso tal vez me ganó muchas animadversiones por parte de gente del mundo artístico.

Bueno, todo eso retrata la división nacional, de paso, ahora Venezuela no tiene ese componente de distracción, sueños y hasta esperanza, que contenían muchas telenovelas

Mientras esta gente esté en el poder, en Venezuela no habrá esperanza de nada. Venezuela es un país oscuro, o al menos así lo vemos muchos desde afuera. Algunos me dicen que no es así y entonces yo pregunto: ¿es mentira que hay más de cien muertos semanales? ¿Es mentira que te atracan y matan por un pollo? ¿Es mentira que en Venezuela a la gente le quitan sus propiedades? ¿Es mentira que Venezuela no produce nada de lo que consume? ¿Es mentira que en Venezuela las misiones –que al principio causaron buena impresión.- ahora son un bluff, un elefante blanco? ¿Es mentira que los miles de cubanos que están en Venezuela no son médicos, sino muchos enfermeros y miembros del G2? ¿Es mentira que los hospitales en Venezuela están en crisis? ¿Es mentira que no hay medicinas? ¿Es mentira que los venezolanos carecen de agua, electricidad, seguridad? Si esa vaina es mentira entonces a mí me tienen engañado… ¡Y no es mentira!

Lo que sí es verdad, quizá la verdad más difícil de ocultar es la proliferación de boliricos…

Claro, ¿entonces es mentira que los sobrinos de Cilia Flores los agarraron con 800 kilos de cocaína? ¿Están secuestrados por la DEA? ¡Mentira!, ¿es mentira que en Maracay la policía fusila a la gente?, no brother, no es mentira. Hay videos que circulan a nivel mundial. Ellos no pueden con internet, no pueden controlar que se conozcan las verdades.

¿Cómo te involucras con La Tumba?

Yo estaba en México, grabando el Señor de los cielos y me conseguí con el actor principal, Sebastián Torres, y me invitó a formar parte del proyecto. Me pareció interesantísimo. Maru Morón estaba en ese entonces en Colombia grabando un comercial. Ella conversó conmigo vía Skype y me sorprendió, porque es una muchachita menor que mi hija. Para mí fue una grata sorpresa. Ella escribió el guion e hizo una película con una tesitura, una tensión… te sientes metido en una claustrofobia, que es donde están metidos esos muchachos; presencias la violación a los derechos humanos y la tortura blanca, que por cierto es un método creado por los cubanos y aplicado en Venezuela por ellos mismos. Yo interpreto a un policía del SEBIN, es cualquiera de esos tipos que ves declarando en medios de comunicación del Estado… malandros con una chapa. Malandros con poder. Eudomar Santos pero malos.

¿Fue duro, sentiste algo de dolor interpretar a un tipo así, que es parte de la lamentable realidad venezolana?

Ninguno de esos personajes me resulta doloroso. Los interpreto con mucho placer, porque es una manera de denunciarlos. De mostrarlos como son. Y aquí, en La Tumba, presento una actuación totalmente cinematográfica: es como bajito, el tipo ni siquiera sube la voz… porque son unos perros con poder. Seguramente esta clase de tipos, cuando pierden el poder, y están en la sombra, son unos cobardes que simplemente delatan a los otros y se convierten en sapos. Es muy fácil violentar la seguridad, violentar físicamente a un muchacho que está preso… sobre todo teniendo el apoyo del poder presidencial. Así cualquiera. Ya veremos a ellos les toque… toda esa gente tendrá que pasar por un juicio y confesarán… ellos no quedarán incólumes ante el atropello con el que han acabado a Venezuela.

¿Qué estaría haciendo Eudomar Santos en la Venezuela actual?

Eudomar era un malandrito, pero no era malo. Si algo tenía bien claro, era la concepción entre el bien y el mal. Estaría pelando bola, haciendo cola y aplaudiendo a cuanto pajúo por ahí, que se le ocurriera decir cualquier barbaridad. Sería una foca más buscando un resuelve.

¿Cómo ves el 6D?

Pues, habrá un voto masivo e igualmente una trampa masiva. No es un problema político, es un problema de narcotraficantes… y no quieren perder el poder porque están apostando a sus vidas. Harán lo que sea para trampear las elecciones y tienen a los cubanos que son expertos en eso. Lo que llevaría a una depresión moral que conlleve a una locura que pueda traducirse en muchos muertos. Esta gente está dispuesta a todo.

Pero hay que ir a votar. Que el mundo sepa una vez más que Venezuela está en manos de unos narcotraficantes que son tan peligrosos como ISIS o cualquier terrorista. ¿Revolución?, no chico. ¿Cuál revolución?, ¿de qué revolución me estás hablando? ¡Hay que ir contra ese grupo de malhechores!

Por: Carlos Flores | Newsweek Venezuela



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