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¡NO VIERON OTRA SALIDA! Jóvenes se prostituyen en Tumeremo hasta por Bs. 30.000 la noche

Como dice el refrán: el hambre tiene cara de perro. Ante la falta de oportunidades para progresar honradamente, muchas jóvenes se ven obligadas a prostituirse para poder dar un mejor presente y futuro a sus familias.

El hotel donde vive Carolina (nombre ficticio para proteger su identidad) da miedo. Es una casa muy antigua, bastante grande, que acondicionaron para que las prostitutas pasaran la noche con sus clientes y prácticamente vivieran ahí.

Foto: Cheché Díaz

Foto: Cheché Díaz/ Crónica Uno

Ese hotel de rejas blancas, con aspecto de pensión, es su casa. Paga 8.000 bolívares por la noche y ahí también atiende a sus clientes, a quienes les cobra 10.000 bolívares por un rato y 30.000 cuando quieren amanecer con ellas.

En las mañanas las sábanas blancas están afuera de las habitaciones porque las meten en la lavadora, el olor a suavizante lo anuncia así. Es solitario, por eso da desconfianza a quienes entran y no conocen el lugar, aunque los dueños al observar la presencia de extraños, salen con una mirada intimidante a preguntar qué necesitan.

Queda en una esquina de Tumeremo, municipio Sifontes del estado Bolívar, justo al lado de un bar forrado con papel muy oscuro. De día, Carolina y sus amigas se sientan en la acera de enfrente, enseñando sus piernas y senos para captar algún cliente. Ninguna pasa de 26 años.

Carolina, con 26 años, tiene ocho meses trabajando en Tumeremo. Antes era empleada en una zapatería de Valencia, estado Carabobo, pero como la plata no le alcanzaba buscó otra alternativa. Se enteró de que en esta zona minera se movía el dinero y se mudó.

Su familia no sabe que es prostituta. Ante los ojos de su mamá se desempeña como cocinera en las minas y con eso puede mantener a su hija, de siete años, quien vive con su abuela en El Tigre, estado Anzoátegui. El resto de sus compañeras dijeron lo mismo a sus parientes, ya que ninguna es de la zona.

La joven explicó que aunque gana mucho dinero también lo gasta. A diario puede invertir 15.000 bolívares, entre hotel y comidas. “Un plato aquí es carísimo. Si me demoro una noche en pagar la habitación la dueña puede ser comprensiva, porque sabe que no siempre tenemos días buenos”.

Aunque tiene varias amigas, está sola y corre el riesgo de ser agredida por algún antisocial como el resto de las chicas. Detalló que hay sujetos que entran al hotel, drogados o borrachos, exigiendo tener sexo sin preservativo, reseñó Crónica Uno.

“A muchas de aquí las han intentado hasta matar porque no aceptan hacerlo sin condón aunque les paguen más”, soltó, poniendo un poco serias sus emociones, único momento en el cual dejó de reír.



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