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¡PARA’O A LA MISERIA! 7 razones por las que no está bien repartir bolsas de comida al pueblo

Hay que aceptar que la crisis en Venezuela no tiene tres días y por lo tanto unas 10 bolsas de comida no van a resolver todo el problema en otros tres días. Éstas, por lo contrario, han logrado empeorar la situación llevando a los venezolanos a realmente pelear por comida.

Foto: AVN

Foto: AVN

Aunque el presidente Nicolás Maduro, cree que se la comió con la propuesta de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), ésto, lejos de ser una buena idea ha traído consecuencias negativas en varios aspectos.

Aquí te presentamos una lista de 7 razones por las que no está bien repartir bolsas de comida:

1. Mafia con las listas

Tal como lo designó el Gobierno, el poder de armar las listas de personas que recibirán las bolsas está en manos del Jefe Comunal de la zona. Mala idea. En varios estados del país se han recibido múltiples denuncias en las que reportan que estos jefes han excluido de estas listas a muchas personas incluso minusválidas y adultos mayores, solo para darle su lugar a otros que ellos sí quieren dentro del grupo. ¡Pura palanca!

2. Discriminación política

Aunque en la cédula nos identifique a todos los ciudadanos como venezolanos, el Gobierno no lo ve de esta manera. Por eso las bolsas de comida están destinadas solo a aquellos que simpatizan con el oficialismo. Si eres opositor ¡olvídate! Para ellos, no tienes derecho a comer como todos los que sí están con el “proceso revolucionario”.

3. Supermercados privados fuera de la distribución

Según La Patilla, precisamente por la activación de los CLAP, el gobierno podría limitar a los mercados privados de distribuir productos regulados por el Gobierno. “Todo el poder para los CLAP. Primero los CLAP y luego lo demás, esa es la línea”, dijo el presidente en cadena nacional. ¡Más exclusión!

4. Compra de conciencias

A punta de chantajes y extorsión algunos venezolanos cegados por el hambre han tenido que vender sus conciencias al costo de una bolsa. Esto gracia a que para entregárselas les han pedido firmar en contra de la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional, entre otras cosas, reporta Venezuelaaldia.com.

5. Repartición que termina en disturbios

Aunque el Gobierno quiera hacer ver lo contrario, la verdad es que “no hay cama pa’ tanta gente”, como dice el dicho. Las jornadas de entrega de los CLAP han terminado en peleas y manifestaciones, tal como pasó este jueves en la avenida Fuerzas Armadas. Varias personas empezaron a gritar ¡tenemos hambre! y se armó una revuelta que terminó en bombas lacrimógenas.

6. No acaba con el problema raíz

Sabemos que las bolsas de comida solo servirán cierto tiempo como pañitos de agua caliente, porque el problema en realidad no está en la distribución, sino en que no hay producción nacional.

7. Disfraz de motor productivo

Aunque el Gobierno se jacta de decir que no tienen uno sino dos o tres motores productivos activos para generar alimento para los venezolanos, es toda una farsa. A tal punto que algunas de las bolsas de comida que han entregado incluyen puros productos de Empresas Polar, compañía que critican de pies a cabeza.

¡NO QUEREMOS MÁS PAÑITOS DE AGUA CALIENTE! No olvide dejar sus comentarios



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