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¡REALMENTE INDIGNANTE! La “dieta de Maduro” tiene a abuelos pesando 30 kilos (¡el peso de un niño!)

Los venezolanos están más flacos. Puede decirse que se ve a simple vista, al notar la ropa más holgada o los cinturones con agujeros donde antes no existían. Pero va más allá: la pérdida de kilos es evidente al comprobarse en cualquier balanza.

Composición Maduradas.

Composición Maduradas.

Así lo demostró el equipo de El Pitazo, que con instrumento en mano, invitó a vecinos de las ciudades de Maturín, Guatire, La Guaira, Maracay y Valera, a medir su peso.

En promedio, los consultados han perdido entre cinco y veinte kilos de peso desde febrero de este año. La razón no es la estética, ni la salud, sino la imposibilidad de comprar alimentos, ya sea por escasez o porque los precios los hacen inaccesibles.

El régimen alimenticio se ha popularizado como “la dieta de Maduro”, un método que promete tener flacos, a la fuerza, a todos los venezolanos.

“Y la gente te pregunta si estás enfermo, porque uno pierde los kilos rápido. Yo les digo que no, que es por la dieta de Maduro. No se consigue pasta ni arroz, entonces uno come un pedacito de yuca o plátano para completar y engañar al estómago” cuenta Armando Correa, vecino de Caraballeda, en el estado Vargas.

Entre los consultados hay puntos coincidentes: de su dieta disminuyeron las grasas, comen pocas proteínas y, como no hay aceite, han disminuido la ingesta de productos fritos. Los precios y la escasez han hecho que la salsa de tomate, mayonesa o refrescos se hayan minimizado. Hay un intento desesperado por rendir la comida… “Compras pollo molido para rendirlo varios días”, relata Guillermo Pérez, un vecino de Trujillo.

Ni calidad, ni cantidad

Otro parámetro común es que mientras menores son los ingresos, “la dieta de Maduro” golpea con más fuerza. En la consulta hecha por El Pitazo se encontraron casos de adultos que no llegan a pesar 40 kilos. Trabajadores con ingresos entre 1,5 a 4 sueldos mínimos, reconocen que no les alcanza para comer, condición que afecta la cantidad y la calidad de la ingesta calórica diaria.

“Uno como padre no come y prefiere darle el queso, el pollo o la carne a los muchachos” cuenta María Rivas, vecina de Guatire. Lo mismo que a Rivas, le pasa a Juan Moya, cuya correa ya no es suficiente para sujetarse el pantalón, porque “la dieta de Maduro”, lo puso a rebajar más de siete kilos en tan solo dos meses. Asegura que “antes podía comer de todo”, pero ahora no, a pesar de los esfuerzos que hace para llevar alimentos a su hogar, ubicado en la zona norte de Maturín.

“Esto afecta hasta el estado de ánimo, yo aún tengo fuerzas para trabajar aunque no me estoy alimentando de la misma manera que antes, cuando mi esposa me servía un plato de comida bien resuelto”, expresó Moya, quien comentó que las raciones de comida en su casa han disminuido para rendir los productos que consigue.

Con información de El Pitazo.

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